Cultivamos y comemos unas 25 especies de plantas más sus variedades. Una cifra insignificante ante las 80.000 especies silvestres susceptibles de uso culinario, sin contar algas ni setas. Bienvenido la gastrobotánica.

La Sierra del Guadarrama presenta una gran riqueza florística debido a la gran variación de materiales geológicos, su relieve y su clima.

Desde hace tiempo los cocineros usan plantas poco conocidas.

Las propiedades medicinales de determinadas hierbas y flores que se pueden utilizar en una ensalada: La verdolaga –una mala hierba con mucho omega 3 que ya han introducido en sus platos algunos restauradores de prestigio–,el diente de león –un gran diurético que mejora las funciones del riñón y del hígado–, la acedera, la achilea en rama, la pimpinela –con sabor a pepino y que los mayores utilizaban para evitar hemorragias y diarreas–, el berro de tierra, el cuerno de ciervo o las hojas y flores de capuchina –que posee dos

sustancias antibióticas–, son algunos ejemplos.

 

Los cocineros ponen su magia para colocar en el plato productos locales que son especiales.

Los grandes cocineros hace tiempo que disfrutan colando en sus platos productos exóticos de la naturaleza que aportan sabores, texturas o colores diferentes.

La Gastrobotánica es la investigación de nuevas especies y rescate de otras variedades olvidadas o desconocidas del reino vegetal y el estudio de los distintos componentes de las plantas (raíces, tallos, hojas, flores, frutos, semillas) para el uso y aplicación en cocina.

La gastrobotánica es una disciplina que fusiona dos campos del conocimiento humano, gastronomía y botánica para unirlos en un concepto cuyo resultado beneficia a ambos.

Vamos a pasear disfrutando de la Sierra de Guadarrama y descubriendo los secretos de las plantas que en ella habitan, para incorporarlos, enriqueciendo nuestros platos. Desde una cocina sencilla o la más elaborada.