Cuando paseo en la naturaleza, siento que soy un lienzo en blanco; mis sentidos, los pinceles y la naturaleza, la paleta de colores.

Hoy el campo está agostado. Los ríos no cantan y las plantas, que vivieron momentos de belleza y color, parecen muertas pero esconden en la tierra sus maravillosos tesoros en espera de la próxima primavera.

Los pájaros habituales ponen su nota de color; las urracas, los rabilargos, los mirlos que abren paso a las golondrinas que, vestidas de frac, cazan apresuradamente los insectos que les darán la fuerza para ese temerario viaje que iniciarán en pocos días. África las espera.

Algún día estaré en la otra orilla para verlas llegar acompañadas de tantas especies de aves migratorias.

Levanto la cabeza y me quedo anonadada observando el vuelo ágil del Milano real haciendo quiebros y requiebros para controlar a la pequeña fauna que le servirá de desayuno

El ganadero guía a los toros bravos en la dehesa; polvo, pezuñas y bramidos

Y aunque ya no es la época de cría la pareja de Águila calzada se hace arrumacos en el cielo como si se estuvieran diciendo -” Amor mío, no lo olvides, quedamos aquí el año que viene”- y así cogerán cada una el camino celeste que las llevará a pasar el invierno en África.

El campo parece calmo pero la vida empuja en armonía cadenciosa

Henar Roldán

 

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